Un espiritu libre puede sentirse alguna vez atado? Puede dar y marcharse??? A veces hay que menear las caderas para desatascar el resto del cuerpo... Estoy cansada fisica y mentalmente. Ahora me asalta una duda existencial... abrumo??? O es que doy miedo? No lo se... solo se que aquel al que toco huye en desbandada...
1 comentario:
Todos tenemos un punto de abismo y tormento en nuestras vidas, requisitos imprescindibles que hacen que la vida tenga ese punto de inflexión que suele alzarse a nuestra propia razón de ser. ¿Y qué es lo que nos atormenta? Numerosos sicólogos (o al menos los que yo he conocido y los que a mí me han tratado, sin querer, como es lógico, generalizar, pero sí hablar desde el empirismo personal) se han pasado su propia existencia negando la evidencia y argumentando que el foco de nuestros quebraderos de cabeza, de nuestros tormentos, miedos y angustias, de nuestras horas robadas al sueño (como si todo esto pretendiera ser el argumento perfecto para el insomnio, y como si todos estuviéramos cortados por el mismo patrón, algo curioso proviniendo de la ciencia que está supuesta a estudiar el comportamiento humano diferenciando cada uno del resto, pues en este caso sí que no hay cabida para la generalización), que todo ello es producto de nuestras dubitaciones, incertidumbres y dudas, cuando lo que realmente nos aproxima a nuestro yo esencial es precisamente eso. Sin dudas el ser humano está perdido. Vivir en la conformidad de cuanto acontece a nuestro alrededor y sabedores de que así es como todo ha de transcurrir, nos dejamos cegar por la duda existencial, apartándola de nuestros pensamientos, augurando que jamás podrá ser desenterrada, cuando verdaderamente sabemos que hemos de atender a ella. Porque la duda es inminentemente contestataria y nos hace fuertes, y nos hace surcar en nuestro interior y conocernos más, porque mientras no sabemos quiénes somos, sólo podemos viajar a la deriva y hacia el rumbo que otros (o nosotros mismos) nos hemos puesto. Y si no emprendemos ese viaje hacia lo más profundo de nosotros y hallamos la respuesta a nuestras dudas, sólo estamos negando nuestra propia evidencia. Y como diría Lauryn Hill, God knows how to talk to people’s hearts better than anybody else. Y aunque no creamos en Dios, pero sí lo hagamos en otras formas circunloqueas o manifestaciones diversas sobre el Poder Divino, hemos de escuchar y preguntarle a nuestro interior, porque sólo de esa manera alcanzaremos nuestro yo esencial, abstraídos en no se sabe qué superyo.
Y nuestra razón de ser no sólo responde a las dudas que la vida nos pone de manifiesto, sino también a la desgracia propia representada en forma de eco lejano y que ha de permanecer escrita en algún lugar. Y porque mi vida es ahora el producto de lo que fue, no puedo negar mi propio yo ahora que lo tengo presente, al igual que no quiero negar en mi futuro a mi yo pasado, porque mi futuro al igual que mi presente, viene marcado por lo que un su día fui. Y porque observo una vida, mi vida en un precipicio, he acabado resolviendo el verdadero motivo de todo esto. Que cuanto más olvidamos o negamos, menos somos.
ARATZ GOIKOETXEA
Publicar un comentario